miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Y mis dientes?


A veces andamos tan enfrascados en nuestros pensamientos, que no nos damos cuenta de ciertos detalles que debemos tomar en cuenta.

Mi tía siempre andaba deprisa, incluso en el caminar era bastante rápida y muchos de los que le acompañábamos a algún lado,  teníamos que esforzarnos por mantener el ritmo, lo cual nos hacía terminar bastante agitados.  Y pobre del que se quedara rezagado, era una tarea bastante difícil darle alcance.

Cuando era muy joven tuvo problemas dentales y le retiraron todos los dientes del maxilar superior, lo cual le obligaba a usar una dentadura postiza.

En una ocasión tuvo que ir al dentista para que le hicieran un trabajo. Para revisarle la encía y trabajar con mayor comodidad le quitaron la dentadura postiza.  Cuando hubo terminado, le retiraron los algodones y le pidieron que se enjuagara y que podía marcharse.

Pagó la consulta y se fue rápidamente, se subió al bus y cuando iba a medio camino se sintió extraña y no atinaba a saber porqué.  De repente se acordó de sus dientes postizos, se bajó del bus y se fue en busca de la dentadura olvidada.

Cuando llegó al consultorio, la doctora con los dientes en mano le daba las disculpas del caso y le comentaba que cuando ella se dio cuenta de que había dejado la dentadura postiza,  envió a la enfermera a que la siguiera, pero no tuvo suerte, ya que caminó tan de prisa que ésta no logró encontrarla.

Así terminó el pequeño incidente entre risas y agradecimientos por haber encontrado la valiosa prenda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario