Esta historia sucedió en la misma casa donde apareció la lavandera. Con el tiempo mi primo pudo
construir un segundo nivel, pero él y su familia ya vivían en los Estados
Unidos.
Una de sus cuñadas estaba a cargo de ver la construcción y
esa tarde enviaron a un chico como de unos 8 años a que fuera a darle un
mensaje al albañil. El chico regresó
corriendo con cara de susto y les contó que había visto a un hombrecito subir
las gradas y desaparecer al llegar al segundo piso. Cuando vio las huellas que dejó en el piso
entre el material de construcción, tuvo miedo y no quiso seguirlo, lo mejor fue
salir corriendo e ir a llamar a la encargada.
Así que con cámara en una mano y el corazón en la otra,
fueron a tomar las fotos de tan pintoresco personaje. Las fotos se las enviaron a mi primo,
sinceramente no sé que fue de ellas,
pero fueron una muestra de que por allí caminó el Tzitzimite.
Adicionalmente una vecina también cuenta que varios niños,
entre ellos su nieto, estaban jugando en el barranco, se subían y bajaban de
los árboles, otros los aporreaban para bajar sus frutos, en fin jugaban como lo hacen los
patojos. De repente se les apareció un
viejecito más bajito que ellos y al verlo lógicamente salieron despavoridos a
sus casas a contar lo sucedido. Muchos
dicen que son duendes que protegen a la naturaleza y que seguramente enojados
por el maltrato en este caso, al árbol, decidió hacerse visible y darles una
lección.
Muy bonito el texto dsiadkldsjkalk <333
ResponderEliminarSi puedes usar un instante de esa magia que llamamos tiempo, pásate por mi blog, y deja huella en él.
Bisous desde http://namorarsemagoaosxeonllos.blogspot.com.es/
:3