viernes, 22 de junio de 2012

Los anteojos del despiste.


Mi esposo que se ha caracterizado por ser bastante despistado y aunque no dudo que no lo hace con intensión, nos hace pensar si algún día se curará.

Los dos usamos anteojos, pero yo los uso cuando tengo que leer o quiero ver mejor, él en cambio debe usarlos permanentemente, solo le falta dormir, bañarse y hacer deporte con ellos puestos.

Ese día yo me quité los anteojos y los dejé sobre el gavetero de nuestra habitación y me fui a hacer unas compras.

Mi esposo se quedó trabajando en la computadora, de repente buscó los anteojos y se los puso.  Como no logró ver muy bien, los limpió, luego los lavó con un poco de agua y jabón, se frotó los ojos, pero ninguna cosa le funcionó.
 
Después de lidiar con ellos, se los quitó y los vio detenidamente y cuál no sería su sorpresa al descubrir que los anteojos eran los míos y no los suyos.

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