miércoles, 3 de abril de 2013

Prendas al revés


Mi tía se ha caracterizado por usar las prendas de vestir al revés.  Para los que vivimos junto a ella, se nos ha hecho de lo más natural, aunque siempre se nos escapa una sonrisa y nos sorprendía el hecho de que no hubiera logrado superar el reto de salir vestida normalmente. 

Lo más gracioso del asunto era cuando nos contaba la cara que puso fulano o la vecina de más allá cuando se percataban que ella iba camino al mercado o hacer algún mandado con la ropa al revés.  “Doña fulanita lleva el suéter al revés”  a lo que ella contestaba “ahora así que se quede” o “no me di cuenta, yo siempre hago lo mismo”.

No sé si podríamos decir que era despistada, más bien siempre estaba apurada, preocupada de los demás y de lo que tenía que hacer y creo que eso le provocaba salir así.  Lo curioso es que le pasaba solamente en el diario ajetreo, pues cuando tenía que prepararse para algún evento o fiesta, entonces sí se fijaba en cómo se pondría la ropa.

Usaba las blusas y suéteres al revés y con los pantalones se ponía lo de atrás para adelante -imagínese usted lo incómodo que sería caminar largos tramos-.  Y no se diga de las medias o calcetas, siempre teníamos que hacerle la observación. 

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