miércoles, 9 de enero de 2013

El portón.


Es una historia cortita protagonizada para variar por mi tía y mi prima  (la lavandera y la cocinera sonámbula).  No sé que tenía este dúo, pero más de algo les pasaba, menos mal que ahora viven bien lejos una de la otra, porque sino seguirían contando sus historias de aparecidos y todo tipo de cosas extrañas.

Mi tío llegaba del trabajo religiosamente todos los días a las cuatro de la tarde y como tenía su llave, no necesitaba tocar el timbre para entrar en la casa.

Mi tía que era modista, se sentaba a la máquina de coser por las tardes a terminar las prendas que le habían encargado.  Mi prima le acompañaba haciendo algo. El costurero estaba al extremo opuesto del portón, de pronto escucharon que la puerta del portón que daba a la calle se abría y luego se cerraba.  Esperaron ver aparecer a mi tío que de seguro era el que venía, pero se quedaron burladas, pues nadie entró.  Luego de un rato, dejaron lo que estaban haciendo y fueron  a ver, la puerta seguía cerrada y no había nadie.

Muchas personas dicen que los sonidos se quedan atrapados en las casas y que se oyen regularmente después de los hechos.  En lo personal pude escucharlos un par de veces y les digo que eran sonidos muy precisos: metían la llave en la chapa, abrían y cerraban la puerta y cuando íbamos a ver, solo estaba el vacío

No hay comentarios:

Publicar un comentario