Mi hijo usa uniforme de gala. Ese día tuvo que vestirlo y llevar el de
educación física en una bolsa para cambiarse después de la actividad. Como se retrasaron un poco, la maestra los
apuraba para que se cambiaran.
A la hora de salida, llegué y revisé
si todo iba completo, pero faltaba un zapato.
Le pregunté a la coordinadora de grado si podían revisar la clase y me
dijo que ya estaba cerrada, que mañana me darían el zapato. Pasaron los días y llegamos a un mes y el
famoso zapato no apareció. Le pedí a la
maestra que enviara una nota a las demás mamás para que revisaran las bolsas
donde guardaron sus uniformes y zapatos, pues en el colegio no apareció, ni
escondido, ni tirado en la basura.
Una mamá de grado me preguntó si había
recibido una nota donde pedían que revisaran los zapatos del uniforme de gala
de los niños, pero no indicaban para qué. Pero finalmente apareció, justo unos días
antes de que tuvieran que usar el uniforme, una mamá se dispuso a limpiar los
zapatos de su hijo y no sería su sorpresa que no eran dos sino tres los zapatos
a limpiar.
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